LA HOYA DE PEPE HERNANDO

La ruta:
Área recreativa La Isla (1250 m) – Río de la Angostura – Puente de la Angostura (1350 m) – Puente de los Hoyones (1440 m) – Arroyo de Peñalara – Cruce con la M-604 (1590 m) – Sendero RV5 – Mirador de la Gitana (puerto de Cotos) (1900 m) – Sendero RP4 – Hoya de Pepe Hernando (1870 m) – Sillada de Garcisancho (1675 m) – Camino del Palero – Mirador de los Robledos (1315 m) – Área recreativa La Isla (1250 m)

Distancia total aproximada: 18 km
Desnivel acumulado aproximado: 750 m
Tipo de terreno: pista, caminos carreteros, senda y algo de campo a través.

Punto de inicio: área recreativa La Isla, carretera M-604 de Cotos a Rascafría, entre los km. 31 y 32.
Fecha: 23 de junio de 2012.
Asistentes: Adrián, Blanca y Eduardo.

Como todo indicaba que este día el calor iba a apretar fuerte, no era cuestión de meterse una ruta de senderismo extremo para el cuerpo. Así que, en vez de hacer una ruta dura, decido hacer un regalo a la gente: una ruta fácil, con poco desnivel, fresquita, casi todo por bosque, y por terreno cómodo, sin piedras, ni pendientes de 40 grados, ni trepadas, ni cosas de esas raras que a mí me gustan tanto. Tras consultar el mapa y estudiar las diferentes posibilidades, decido que subiremos a la hoya de Pepe Hernando desde La Isla, remontando el río de la Angostura, y volviendo por el camino del Palero.

Hoya de Pepe Hernando

La hoya de Pepe Hernando es una escondida hoya glaciar casi perfecta que se encuentra en la ladera sureste de Peñalara, entre la Laguna Grande y las Cinco Lagunas, a menor altitud. Un sitio precioso, que sería perfecto para comer si no fuera porque debido a su orientación le está pegando de lleno el sol desde primera hora de la mañana, y no hay ni un sólo árbol que proporcione la más mínima sombra. Así que ya os podeis imaginar el cocedero que puede ser eso en verano a la hora de comer. Pero como la mayoría del trayecto de esta ruta transcurre al abrigo del bosque, pues cualquier sitio puede ser bueno.

El trayecto lo trazo de tal forma que las subidas sean lo más suave posibles, y las más pronunciadas que sean lo más cortas posibles, dejando los tramos largos con pendientes fuertes para la bajada. Así, el primer tramo de la ruta, desde La Isla hasta llegar al arroyo de Peñalara, es un agradable paseo remontando el río de la Angostura prácticamente en llano, con una pendiente inapreciable. Luego, desde aquí y hasta llegar al mirador de la Gitana, en Cotos, llega el tramo con las pendientes más fuertes. Una vez en el mirador, el resto de la ruta se hace todo prácticamente llaneando y en bajada. De esta forma, si todo va bien, para cuando el lorenzo empiece a apretar de verdad ya nos habremos quitado toda la subida de la ruta.

Hoya de Pepe Hernando

Pues tras convocar a marcialitos, amotinados y demás amigos montañeros a las 8:30 en La Isla, para empezar a andar pronto antes de que el sol empiece a calentar de verdad, sólo se animan a venir Blanca, Adrián y Eduardo (¡qué poco les gusta madrugar!). Así que somos 4 personas para hacer la ruta.

Con puntualidad británica estamos todos allí a las 8:30, y enseguida cruzamos el río de la Angostura por un puente que hay detrás del bar para tomar el sendero RV1. Este sendero discurre entre el puerto de Cotos y Rascafría por la vertiente de la Cuerda Larga, y está perfectamente señalizado mediante diferentes balizas estratégicamente situadas a lo largo del recorrido.

Comenzamos a remontar el río de la Angostura en un ambiente bastante fresquito (es lo bueno de los madrugones en esta época). Enseguida dejamos atrás la presa el Pradillo, y cómodamente llegamos hasta el puente de la Angostura. Si lo cruzamos nos llevaría a la pista que avanza paralela a nuestro sendero al otro lado del río. Así que decidimos continuar por la orilla del río que traíamos (y que además coincide con el trazado del RV1) para evitar la pista.

Río de la Angostura

En este tramo nos saldrán diferentes caminos y senderos a nuestra izquierda que en algún momento nos pueden hacer dudar. Deberemos ignorarlos, ya que si tomamos alguno de ellos enseguida empezaremos a ganar altura y nos llevarían al arroyo de Valhondillo o a la loma del Empalotado, directos hacia las Cabezas de Hierro. En caso de duda, tened en cuenta que siempre deberemos avanzar paralelos al río y en suave subida. Nunca deberemos dejar de ver el río a nuestra derecha o de escuchar el murmullo de sus aguas.

Al poco rato llegamos al puente de los Hoyones, que esta vez sí deberemos cruzar para pasar al otro lado del río y tomar la pista forestal durante un breve tramo. Así lo hacemos, y en unos 500 metros la abandonamos para tomar un sendero a nuestra derecha que remonta el arroyo de Peñalara. Este sendero comienza en una explanada que veremos un poco antes de que se nos cruce en el camino el arroyo de Peñalara. Si llegamos hasta el punto en que el arroyo cruza la pista, nos hemos pasado. Hay que volver atrás unos metros hasta la explanada.

Remontando el arroyo iremos a enlazar con el sendero RV5, un poco más arriba de la Sillada de Garcisancho. Este sendero también discurre entre Rascafría y el puerto de Cotos pero por la otra vertiente del valle: la de Peñalara. Estamos hablando del camino del Palero.

Arroyo de Peñalara

Puestos a ello, remontamos el arroyo de Peñalara por la derecha, esta vez ya con una pendiente más fuerte, y un poco antes de salir a la carretera M-604 cruzamos al otro lado del arroyo sin dificultad. Tengo que avisar que en época de deshielo, cuando el arroyo baja con un gran caudal, resulta prácticamente imposible cruzarlo. En ese caso lo mejor es no intentar cruzarlo y salir a la carretera subiendo directamente por la ladera como buenamente se pueda.

Salimos a la carretera al área de descanso que se encuentra en el km. 38. Cruzamos al otro lado y continuamos remontando el arroyo por un sendero que sube por la vertiente de la izquierda. Hay otro sendero que sube por la vertiente derecha, pero si lo tomamos nos dejaría directamente en la Sillada de Garcisancho, y eso no es lo que queremos ahora.

Llega un momento en que, tras un cruce de senderos, el nuestro gira hacia el sur. El otro sendero debería avanzar más o menos paralelo al RV5 y confluir con éste 1 km antes de llegar al puerto de Cotos, aunque no me atrevería a jurarlo porque no lo conozco.

Ahora viene el tramo con las pendientes más fuertes, y donde el sendero más o menos amplio por el que avanzabamos se convierte en un estrecho y empinado sendero de arena y pequeñas piedras sueltas que avanza como puede entre los árboles. Sin embargo, en poco menos de 1 km la dura subida termina y empezamos a llanear durante un trecho hasta llegar a una amplia explanada cerca de la carretera. Mientras vamos llaneando, pasamos junto a las ruinas de un refugio, que pese a su estado, podría servir perfectamente para resguardarse en caso de necesidad.

El sendero se endurece a partir de la Sillada de Garcisancho

Una vez en la explanada (estamos ya en la cota de los 1789 m), siguiendo el RV5 llegaríamos al puerto de Cotos en 1 km. Pero nosotros no queremos ir al puerto, sino a la hoya de Pepe Hernando. Y aunque podríamos pasar por el puerto perfectamente, damos más vuelta, tendríamos que pisar algo de asfalto y nos toparíamos con toda la vorágine de gente que ha subido hasta allí a pasar el día. Preferimos evitar eso. Así que decidimos tomar un sendero marcado en el mapa y que nos llevaría directamente al mirador de la Gitana, junto a la cabaña donde se encuentran los paneles informativos de las rutas del parque. Esto es, donde comienzan los senderos que llevan a Peñalara y a la Laguna Grande.

Tras 5 minutos buscando el comienzo del sendero por la explanada sin éxito, empezamos a pensar que ha desaparecido por su falta de uso, así que para no complicarnos la vida campo a través decidimos continuar por el RV5 hasta Cotos. Sin embargo, nada más dejar la explanada, descubrimos que sale un sendero directamente del RV5 y que avanza en la dirección correcta, totalmente enfilado hacia el mirador de la Gitana. Lo teníamos delante de nuestras narices y no lo vimos. Así que lo tomamos, y remontándolo enseguida llegamos al mirador.

Atajo al mirador de la Gitana

Este corto sendero (atajo diría yo) es una opción excelente si queremos evitar pasar por el puerto, pero hay que tener en cuenta que no está señalizado, y que debido seguramente a su falta de uso , en muchos tramos se pierde la traza y no está muy claro por donde continúa, lo que nos puede llevar a tener algún despiste si no vamos tirando de brújula o GPS.

En el mirador hacemos un tentenpié y continuamos la marcha, ahora por el archifamoso y archiconocido sendero RP4 que lleva a la Laguna Grande y a la Laguna de los Pájaros. Tras un amago de atrochar campo a través en dirección a la hoya que es nuestro objetivo, decidimos no hacerlo al no verlo claro, ya que la vegetación se ve demasiado cerrada. Así que llegamos hasta el puente que cruza el arroyo de Peñalara, donde se encuentra el desvío hacia la Laguna Grande.

Nosotros aquí cruzamos el arroyo por el puente, y nada más hacerlo, en vez de continuar en dirección hacia la laguna de los Pájaros inmediatamente nos desviamos al oeste, a nuestra izquierda. Por aquí encontramos unas trazas de sendero que van paralelas al arroyo, que tomamos y que enseguida van cogiendo dirección E-NE alejándose cada vez más del arroyo y bajando en dirección a una explanada que hay en una especie de hoya. La traza no está nada clara en muchos puntos, sobre todo antes de llegar a la explanada, por lo que lo mejor es tomar como referencia dicha explanada y llegar hasta allí por el lugar que a cada uno le resulte más cómodo.

Eduardo y Adrián por el sendero que baja hacia la hoya de Pepe Hernando

Esa explanada es también una especie de hoya, y nos puede llevar a pensar que hemos llegado a nuestro objetivo. Pues no: aún no hemos llegado. Siguiendo de frente por donde veníamos, vemos que al otro lado de la explanada sale un sendero en dirección NE que se interna en el bosque. Por este sendero, en breves minutos se presenta ante nosotros la hoya de Pepe Hernando, a la que accedemos por su ladera SO.

Tras disfrutar unos minutos del grandioso espectáculo que se despliega ante nuestros ojos, decidimos continuar. No paramos a comer porque aún es muy pronto (serían alrededor de las 12:30), y además no hay ni una sombra donde cobijarse. Este lugar en invierno, totalmente cubierto por un manto blanco de nieve, tiene que ser una auténtica pasada. Habrá que venir a comprobarlo.

Para salir de la hoya, justo donde comienza su ladera NE, hay un sendero marcado con hitos que tomamos. Este nos interna nuevamente en el bosque. Ahora debemos estar muy atentos, porque al poco rato veremos que aparece otro sendero a la derecha, también marcado con hitos, que empieza a bajar por la ladera. Este es el que debemos tomar y que nos deja, tras una moderada bajada, en la Sillada de Garcisancho. Si nos lo pasamos y continuamos de frente, nos iremos hacia la laguna Operante.

Blanca bajando a la Sillada de Garcisancho

Una vez en el cruce de caminos que es la Sillada de Garcisancho, nuestro siguiente objetivo es llegar al mirador de los Robledos. Para ello tomamos el sendero RV5, que en este tramo coincide con el GR10.1. Se coge justo a la derecha de una amplia pista que avanza en dirección N-NE. Por este sendero continuamos bajando en moderada pendiente hasta que enlaza con una pista: el camino del Palero, aproximadamente en la cota de los 1500 m.

Por aquí decidimos parar a comer, y para ello dejamos la pista y buscamos por el bosque un lugar al abrigo de los árboles. Encontramos un buen sitio junto al arroyo de la Umbría, y tras reponer fuerzas y las típicas conversaciones de sobremesa para arreglar el mundo a nuestra manera, volvemos a la pista y continuamos la marcha.

Ahora ya la pendiente es muy suave y avanzamos por una amplia pista, por lo que no hay grandes cosas que mencionar. Encontraremos una ramificación de la pista a la derecha que no tomaremos (aunque también nos llevaría al mirador de los Robledos), otra a la izquierda que tampoco tomamos (porque nos llevaría de vuelta a la Sillada de Garcisancho), y ya sobre la cota de los 1280 m aproximadamente, una nueva ramificación a la derecha que es la que debemos tomar.

Por este ramal de la pista, en dirección E y en ligera subida, llegamos en poco más de 1 km al mirador de los Robledos. Esta subidita, pese a la suavidad de la pendiente, nos hizo sudar la gota gorda, pues eran algo así como las 15:00 y el sol nos estaba castigando sin piedad.

Monumento al Guarda Forestal, en el mirador de los Robledos

Cuando llegamos arriba, dejamos la pista que traíamos, cruzamos la barrera que impide el paso de los vehículos, y llegamos a la amplia explanada donde se encuentra el mirador y el monumento al Guarda Forestal. Ignoramos qué clase de evento se estaría celebrando allí ese día, pero el caso es que nos encontramos con una auténtica fiesta campestre donde unas 50 ó 60 personas de todas las edades (niños, papás, mamás, abuelos, abuelas…) se lo estaban pasando en grande y poniéndose hasta las trancas de comida. Hasta pensamos en acercarnos por allí como quien no quiere la cosa a ver si caía algo…

El monumento al Guarda Forestal, que está situado junto al mirador, no es más que un monolito de piedra, pero las vistas que se disfrutan desde allí, pese a la poca altitud a que se encuentra, abarcan prácticamente toda la sierra norte y parte del extranjero.

Ya sólo nos quedaba bajar hasta La Isla por la pista asfaltada que nos dejaría en la carretera. Pero decidimos que no nos apetece meternos 1 km de asfalto, así que atrochamos directamente campo a través, totalmente fuera de sendero, tirando de brújula para no perder, en este caso el E, y tratando de ir por los lugares más cómodos. Sin dificultades llegamos a la carretera, casi al lado de La Isla, y nos encontramos con una cerca de alambre que sorteamos también sin dificultad. Cruzamos al otro lado, y en apenas 200 m estamos en los coches, a eso de las 15:30.

Por cierto. A esa hora La Isla tenía overbooking de coches y estaba hasta arriba de gente, completamente abarrotado. Jamás lo había visto así. Luego, tomando un aquarius en el bar, me enteré por el camarero que las piscinas naturales de Las Presillas estaban cerradas. Ahí esta la explicación.

FIN DE RUTA. ¡HASTA LA PRÓXIMA!

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Categorías: Peñalara, Valle del Lozoya | Deja un comentario

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